
El megaproyecto de la Jeddah Tower en Arabia Saudita retomó un impulso definitivo con la meta de convertirse en el primer rescacielos de la historia humana en alcanzar un kilómetro de altura en agosto de 2028. Tras atravesar un extenso período de paralización que sembró dudas globales sobre su viabilidad técnica y financiera, la monumental estructura superó formalmente la planta 102.
Este avance posiciona al edificio dentro del selecto grupo de rascacielos que han cruzado el centenar de niveles en todo el mundo. Las grúas operan a un ritmo constante en la costa del mar Rojo, consolidando una reactivación que transforma por completo el panorama urbano de la segunda ciudad más importante del reino soberano.
El imponente diseño de la obra, delineado por la firma de arquitectos Adrian Smith y Gordon Gill, busca arrebatarle el récord histórico de altitud al Burj Khalifa de Dubái por una diferencia estimada de 173 metros.
Los cimientos del edificio se hunden a 60 metros de profundidad bajo la superficie para contrarrestar la salinidad del agua marina y soportar una carga estructural masiva de 900.000 toneladas.
Para sostener el peso total del rascacielos, se ejecutó un sistema integrado por una losa de cimentación de cinco metros de espesor apoyada sobre 270 pilotes perforados. De acuerdo con datos publicados en diversos medios internacionales, el consorcio Saudí Binladin Group lidera la fase actual de construcción bajo un contrato de 2000 millones de dólares.
El transporte interno representa uno de los mayores desafíos logísticos y tecnológicos jamás abordados por la ingeniería moderna debido a las distancias verticales implicadas. El edificio contará con 59 ascensores rápidos y 12 escaleras mecánicas que permitirán traslados eficaces hacia las zonas de oficinas, el Hotel Four Seasons y los departamentos residenciales de lujo.
La tecnología tradicional de cables de acero resulta inviable a estas alturas por su propio peso, por lo que se implementará el sistema de fibra de carbono UltraRope. Este mecanismo permite que los elevadores se desplacen de forma segura a velocidades superiores a los 10 metros por segundo.
Adicionalmente, el rascacielos dispondrá de una terraza mirador en voladizo de 30 metros de diámetro situada a unos 600 metros de altura sobre el suelo, consolidando esta imponente obra arquitectónica como un hito único en el turismo global.





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