Una mujer que había decidido separarse y dejar su casa fue increpada este jueves en una plaza del centro de Tucumán por su exmarido, un militar retirado, que pasó a buscarla por el barrio Sur donde trabaja, le pegó un cachetazo y luego la amenazó con un arma. Los gritos de la víctima pidiendo ayuda pusieron en alerta a vecinos y policías, al punto que un cuidacoches intentó intervenir y terminó baleado en un brazo.

La secuencia quedó registrada en varios videos grabados por transeúntes y clientes de los bares de la zona de los Tribunales tucumanos. Todo ocurrió al caer la tarde, en plena plaza Yrigoyen, donde el hombre con el arma en la mano fue perseguido varios metros por los primeros policías que advirtieron el incidente.

«Un ex militar fue a buscar a la mujer a la salida del trabajo. Le dio una cachetada y sacó un arma de fuego. Posteriormente la persiguió y tras los gritos de auxilio proferidos intervino un efectivo (no armado), quien comenzó a perseguirlo», comentó este viernes a la prensa el fiscal Carlos Sale.

El magistrado a cargo de la investigación señaló que en medio de esa persecución «intervino un trapito quien recibió un tiro en el brazo. Finalmente, la mujer se escondió en un negocio ubicado entre calles 9 de Julio y Buenos Aires». Y, quedó a resguardo, tras lo cual realizó su exposición como testigo y permitió identificar al atacante.

«Seguidamente, acudieron cinco motoristas y al verse rodeado se efectuó un disparo«, añadió Sale.

En la investigación que lleva adelante la Unidad Especializada de Homicidios II del Ministerio Fiscal, las calles en torno a la plaza estuvieron cerradas varias horas para facilitar la labor del Equipo Científico de Investigaciones Fiscales (ECIF) en las pericias y la toma de testimonios.

En la zona, los investigadores secuestraron un cargador compatible con un arma calibre 9 milímetros, como la que utilizó el atacante, aunque todo será sometido a pericias balísticas.

El atacante fue identificado por fuentes de la investigación como Mario Daniel Moyano, de 58 años, un ex militar que mantenía una disputa con la mujer por la separación de su vínculo conuyugal.

El violento incidente comenzó cerca de las 17:30 del jueves, cuando los parroquianos de los bares que rodean la plaza se alteraron por los gritos de una mujer que se oían desde la plaza Hipólito Yrigoyen.

En principio, «la gente creyó que era un robo», contaron varios testigos a la prensa tucumana y señalaron que por eso el trapito y algunos policías que vigilaban la zona intentaron intervenir rápidamente hasta percatarse que el hombre llevaba un arma cargada y estaba decidido a usarla.

Alfredo Grassia, un periodista tucumano que merendaba en un bar ubicado frente a una de las esquinas del parque, fue testigo directo de la persecución y los disparos. En diálogo con medios de la provincia relató detalles del incidente y aseguró que el atacante «estaba totalmente sacado, fuera de sí. Lo único que parece que tenía en su cabeza era asesinarla a su ex mujer”.

“Si entraba al bar, hubiese sido una tragedia”, añadió en diálogo con La Gaceta. Y, remarcó que «fue todo muy rápido».

Desde la esquina de 9 de Julio y General Paz, acotó, «se escucharon gritos de una mujer que venía desde la plaza Yrigoyen, corriendo por General Paz» donde «creímos que se trataba de un robo. Y cuando nos paramos, veo a este hombre, que venía caminando». Fue entonces cuando el trapito, que es conocido del barrio, «le dijo, ¿Qué te pasa, chango? o algo así. Y este hombre, automáticamente, giró su cuerpo y le hizo el disparo”.

«No dudó ni 2 segundos. Estaba totalmente fuera de sí este hombre y después caminó, hasta que pierde de vista a la mujer, porque no se da cuenta que ella ingresa a un edificio cercano. Ahí salva su vida, porque, se ve que la estaba buscando para asesinarla», recordó.

Luego, destacó que «la policía lo acorraló en muy pocos minutos. Fue ahí, cuando se vio acorralado, que se disparó frente a un edificio. Inclusive ese disparo destruye uno de los vidrios detrás del edificio». De todos modos, esa situación está bajo análisis de la justicia que investiga los testimonios, las cámaras de vigilancia para determinar con exactitud lo ocurrido en la zona.

«Fueron 5 minutos terribles de una tensión terrible. Hugo gente que estaba en el bar se desmayó” por el temor ante la situación, agregó. Y, remarcó el accionar de la policía porque consideró que si lo hubieran presionado más «podría haber disparo contra cualquiera».