
Un hombre capturó una pitón invasora de tres metros en el Parque Nacional de los Everglades, motivado por la seguridad y la protección de la fauna nativa. Sin embargo, un guardaparques le impuso una multa de 180 dólares por capturar al reptil en territorio federal.
El hecho ocurrió en Florida, Estados Unidos, cuando Yatir Nitzany, de 42 años, recorría en bicicleta el parque. Fue en ese momento en que divisó junto a la ruta a una Pitón de Birmania, una especie de serpiente perteneciente a la familia Pythonidae, propia de la Región indomalaya.
«La serpiente tenía una protuberancia visible a un tercio de su cuerpo, lo que indicaba que acababa de matar y tragarse a otro animal», explicó Nitzany en una publicación de Facebook.
Según su relato, él ya contaba con experiencia previa manipulando serpientes. Fue esto lo que lo motivó a intervenir. «Sentí una verdadera obligación de capturarla y entregarla a un guardaparques», indicó.
Señaló que tomó cartas en el asunto «no solo por la seguridad del parque y de la fauna nativa», la cual —según contó— «ha sido devastada por la invasión de pitones», sino también porque «había niños pequeños cerca del sendero».
«Terminé sosteniendo a la serpiente durante aproximadamente 30 minutos, manteniendo a todos a salvo, hasta que finalmente llegó un guardaparques», recordó.
Sin embargo, para su sorpresa, recibió una multa de 180 dólares debido a que el Parque Nacional Everglades es territorio federal. De acuerdo con la Comisión de Conservación de Pesca y Vida Silvestre de Florida, la Pitón de Birmania es una especie invasora, la cual puede ser «sacrificadas de manera humanitaria en propiedades privadas con el permiso del propietario».
En parques nacionales como el de los Everglades, que están bajo jurisdicción federal, se requieren permisos específicos o ser parte de programas autorizados para manipular la fauna silvestre. «El guardaparques se llevó a la serpiente, que finalmente fue sacrificada, y a mí me dejó con una cuantiosa multa», contó Nitzany.
Pese al consejo de sus familiares y amigos que le recomendaron pagar la multa, y las amenazas que —según contó— recibió por parte de los guardaparques, Nitzany se negó a «rendirse» y decidió impugnarla ante la Justicia. Con el apoyo del experto en vida silvestre Ron Magill y el fundador de la organización Pets’ Trust, Michael Rosenberg, acudió a los tribunales, donde el caso fue desestimado.
«La explicación del fiscal fue que ‘la multa había sido redactada incorrectamente‘», explicó Nitzany, quien sintió «algo muy extraño» por las amenazas que recibió. «Y la forma en que terminó todo sigue siendo un gran misterio», agregó.
Actualmente, impulsa una iniciativa para modificar la ley federal y permitir que personas con experiencia capturen pitones legalmente en tierras federales. A pesar de la experiencia, Nitzany afirmó que volvería a hacerlo por el impacto positivo en el ecosistema.
«Una sola pitón puede poner hasta 50 huevos, y cada una de esas crías puede poner otros 50, multiplicando el problema generación tras generación. Mi acción salvó a miles de animales de la fauna silvestre nativa«, afirmó.
Las pitones birmanas adultas capturadas en Florida promedian entre 1,8 y 2,7 metros de largo. Aunque las pitones comen especies nativas comunes y especies no nativas como las ratas noruegas, también pueden consumir especies autóctonas amenazadas o en peligro de extinción.





Comentarios